viernes, 7 de septiembre de 2007

PERDÓN




Perdón por todas las veces que te dije que te amaba
porque no era cierto
tampoco lo era cuando te dije que me gustaría compartir la vida contigo
ni menos cuando
implorando tu regreso
te dije que no podía vivir sin ti


Perdón por el olvido
porque hay días que ni siquiera me acuerdo de tu nombre
de tu voz, de tus ojos, de tus manos pequeñas que cabían en las mías
del lunar junto a tu boca
de aquella sonrisa que no veré mas


Perdón por mi indiferencia
porque como dijiste una vez
la última
soy incapaz de amar a nadie


Y sobretodo perdón por esto
por la imperiosa necesidad de decirte
que te amo todavía.






domingo, 2 de septiembre de 2007

LOS AMOROSOS



Los amorosos callan.
El amor es el silencio más fino,
el más tembloroso, el más insoportable.
Los amorosos buscan,
los amorosos son los que abandonan,
son los que cambian, los que olvidan.
Su corazón les dice que nunca han de encontrar,
no encuentran, buscan.
Los amorosos andan como locos
porque están solos, solos, solos,
entregándose, dándose a cada rato,
llorando porque no salvan al amor.
Les preocupa el amor. Los amorosos
viven al día, no pueden hacer más, no saben.
Siempre se están yendo,
siempre, hacia alguna parte.
Esperan,
no esperan nada, pero esperan.
Saben que nunca han de encontrar.
El amor es la prórroga perpetua,
siempre el paso siguiente, el otro, el otro.
Los amorosos son los insaciables,
los que siempre "¡qué bueno!" han de estar solos.



Los amorosos son la hidra del cuento.
Tienen serpientes en lugar de brazos.
Las venas del cuello se les hinchan
también como serpientes para asfixiarlos.
Los amorosos no pueden dormir
porque si se duermen se los comen los gusanos.
En la obscuridad abren los ojos
y les cae en ellos el espanto.
Encuentran alacranes bajo la sábana
y su cama flota como sobre un lago.
Los amorosos son locos, sólo locos,
sin Dios y sin diablo.




Los amorosos salen de sus cuevas


temblorosos, hambrientos,

a cazar fantasmas.

Se ríen de las gentes que lo saben todo,

de las que aman a perpetuidad, verídicamente,

de las que creen en el amor como en una lámpara de inagotable aceite.



Los amorosos juegan a coger el agua,

a tatuar el humo, a no irse.

Juegan el largo, el triste juego del amor.

Nadie ha de resignarse. Dicen que nadie ha de resignarse.

Los amorosos se avergüenzan de toda conformación.

Vacíos, pero vacíos de una a otra costilla,

la muerte les fermenta detrás de los ojos,

y ellos caminan, lloran hasta la madrugada

en que trenes y gallos se despiden dolorosamente.

Les llega a veces un olor a tierra recién nacida,

a mujeres que duermen con la mano en el sexo, complacidas,

a arroyos de agua tierna y a cocinas.

Los amorosos se ponen a cantar entre labios

una canción no aprendida

Y se van llorando, llorando la hermosa vida.

JAIME SABINES.

viernes, 24 de agosto de 2007

Espantapájaros



No se,

me importa un pito que las mujeres


tengan los senos como magnolias


o como pasas de higo;


un cutis de durazno o de papel de lija.


Le doy una importancia igual a cero,


al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisíaco


o con un aliento insecticida.


Soy perfectamente capaz de soportarles


una nariz que sacaría el primer premio


en una exposición de zanahorias;

¡pero eso sí! -y en esto soy irreductible

- no les perdono, bajo ningún pretexto, que no sepan volar.


Si no saben volar ¡pierden el tiempo las que pretendan seducirme!







Ésta fue -y no otra- la razón de que me enamorase,


tan locamente, de María Luisa.


¿Qué me importaban sus labios por entregas y sus encelos sulfurosos?


¿Qué me importaban sus extremidades de palmípedo


y sus miradas de pronóstico reservado?


¡María Luisa era una verdadera pluma!


Desde el amanecer volaba del dormitorio a la cocina,


volaba del comedor a la despensa.


Volando me preparaba el baño, la camisa.


Volando realizaba sus compras, sus quehaceres...


¡Con qué impaciencia yo esperaba que volviese, volando,


de algún paseo por los alrededores!


Allí lejos, perdido entre las nubes, un puntito rosado.





"¡María Luisa! ¡María Luisa!"... y a los pocos segundos,

ya me abrazaba con sus piernas de pluma,


para llevarme, volando, a cualquier parte.


Durante kilómetros de silencio planeábamos una caricia

que nos aproximaba al paraíso;


durante horas enteras nos anidábamos en una nube,


como dos ángeles, y de repente,


en tirabuzón, en hoja muerta,


el aterrizaje forzoso de un espasmo.

¡Qué delicia la de tener una mujer tan ligera...,


aunque nos haga ver, de vez en cuando, las estrellas!









¡Que voluptuosidad la de pasarse los días entre las nubes...


la de pasarse las noches de un solo vuelo!


Después de conocer una mujer etérea,


¿puede brindarnos alguna clase de atractivos una mujer terrestre?

¿Verdad que no hay diferencia sustancial


entre vivir con una vaca o con una mujer


que tenga las nalgas a setenta y ocho centímetros del suelo?


Yo, por lo menos, soy incapaz de comprender


la seducción de una mujer pedestre,


y por más empeño que ponga en concebirlo,


no me es posible ni tan siquiera imaginar


que pueda hacerse el amor más que volando.

Oliverio Girondo.


martes, 14 de agosto de 2007

EL OCASO DE UN IMPERIO

Dibujo por Alejandro Goldzycher

“¿Es un imperio esa luz que se apaga, o una luciérnaga?” J. L. Borges

domingo, 5 de agosto de 2007


En mi alma hay una pena muy profunda
porque te amo, te necesito
y te me escapas cual mariposa entre las flores
atisbo la felicidad cuando creo estar apunto de atraparte
cuando me doy cuenta que soy alérgico a casi todas las flores (*)
menos a ti
porque tu eres mi felicidad, mi mariposa que se llama felicidad
que vuela, huye y se ríe de mi
detente, deja de jugar, pósate en una flor
para que pueda contemplarte y decirte que te amo
pero entonces dices que estas ocupada
que te tienes que ir
que no me crees
te alejas volando y te llevas la belleza del mundo
se mueren las flores en tu ausencia
y mi amor y mis ojos emocionados
solo son para una fría hoja de papel
porque hoy voló mi mariposa
y se llevo mi alegría.

* aclaración, tengo 16 alergias :)

viernes, 3 de agosto de 2007

UN EXTRACTO.

Un extracto de mi carta
quisiera inscribir en el registro de tu corazón
pero solo consta en autos
la sentencia inapelable de mi desventura
con tus críticas injustas, no ajustadas a derecho
llenas de prejuicios positivistas
¿por que no aceptas que por derecho natural has sido mía desde siempre?
no me condenes a la incerteza
porque mi amor es imprescriptible
no me prives de tu sonrisa
porque es mi único bien inembargable
irrenunciable, aunque me lo pidas tú.



Te ruego acoger favorablemente este escrito
porque mi amor esta consagrado en los anales de mi alma
y es solo uno, indivisible
efectivamente tuyo, sin limitaciones ni gravámenes
no es un incidente
es una cuestión de fondo
tus caderas de forma
y en mis manos...
la resolución de hacerte mía para siempre
porque tu eres mi causa
mi objeto y mi voluntad
y sin ti
la inexistencia.




miércoles, 1 de agosto de 2007


Un poema,
Unas palabras que suenan bonito
a tu cuerpo bonito
Sentimientos lacerados
a tu alma lacerante
Una suplica infinita
con ribetes humillantes
Un instante de silencio
que espero rompas con un suspiro
Una banalidad indigna
de tus ojos profundos
Un gigante descalzo
que clama por su madre bajo la lluvia
Una verdad a cuestas
como una cruz





Una cima
casi tan alta como tu frente
Un abismo interminable
del que sin embargo se distinguen tus pies
Un motivo para sufrir
o para creer que soy feliz
Una pobre añoranza de mi amor
Un poema de mi poema
de mi pena
de mi felicidad que tiene tu nombre
que te necesita tanto...
casi tanto como yo



Es tan fácil releer estas líneas
y sentir que frivolizo mi amor
Pero cuando las leas tú
Estas palabras pequeñas
con tus ojos grandes
Estas ideas oscuras
con tus ojos claros
Se abrirán para ti
Y te dirán que te amo
en un instante de eternidad.